Entrevista a Tamara Trottner: Autor que no se desnuda, no merece ser leído

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Mateo Botello Anduiza

Un martes por la mañana nos propusimos realizar esta entrevista. Le habíamos comprado galletas y la esperábamos ansiosos y nerviosos. Yo no conocía a Tamara. El contacto con ella lo tuvo mi novia, por lo que mis nervios no sólo eran de entrevistarla, sino de conocerla. Cuando llegó con nosotros, me presenté y rápidamente me pidió que le hablara “de tú” en el conocido ritual mexicano en el que personas más mayores que uno se acercan a nosotros con brazos abiertos. 

Nos sentamos frente a frente y comenzamos con la entrevista. Primero le agradecimos por tomarse el tiempo para brindar su apoyo a nuestro lindo proyecto. 

—No, no. Gracias a ti por pensar en mí —le dijo a mi novia—. Qué lindos. 

Consideré que sería prudente explicarle brevemente lo que buscamos con esta revista y el puente que queremos entablar entre escritores realizados como lo es ella y escritores primerizos como nosotros. 

Pasando finalmente a las preguntas, le pedí a Tamara que nos contara un poco sobre la novela “Nadie nos vio partir”, que ya fue publicada y que este año estrena su serie en Netflix. 

—Creo que muchos escritores tenemos esta novela en las vísceras que queremos escribir —respondió Tamara—. A veces somos escritores porque queremos escribir esa novela. “Nadie nos vio partir” es una novela inspirada en hechos reales. El día de mi cumpleaños de cinco años mi papá me secuestró a mí y a mi hermano y nos llevó durante dos años por todo el mundo para castigar a mi mamá porque mi mamá se había enamorado de otra persona. 

Creo que es la manera más sencilla y concisa de resumir esta novela. Pero Tamara nos dio un poco más de detalles. 

–Básicamente —continuó ella— estuvimos por todo el mundo durante dos años. Perseguidos por la INTERPOL y las distintas policías porque resulta que mis dos abuelos, paterno y materno, eran hombres muy poderosos en la comunidad judía de México. Hombres que habían llegado de Europa del este sin nada y se abrieron camino hasta convertirse en pilares de la comunidad judía mexicana que es muy chica. En algún momento me preguntaron si podía describir esta novela en una palabra y yo dije “amor”. Creo que es una novela de amor, pues creo que en muchas ocasiones el amor puede ser malentendido, por lo que el amor genera enojo y eso genera celos. Pero hay aquí amor de padre, amor de madre, amor de hermanos, de amigos, el amor de esta pareja que se enamora porque no le queda de otra pese a luchar en contra de ello. Se centra en la lucha de recuperar a los niños, de seguir con su relación de pareja y de la división de la comunidad judía. 

»—Después de esos dos años, después de “el viaje de los niños” como lo llama mi mamá o después del “secuestro” como yo lo llamo, regresamos a la escuela y mis compañeritos me preguntaban donde estuve el tiempo que desaparecí. Yo les comienzo a contar la historia de Sudáfrica, Israel, Paris y notaba a mis compañeros con el sandwich  en la boca sin querer volver al salón. Creo que esos momentos despertaron en mí la fascinación de ser contadora de historias. Poco a poco la comienzo a contar más lento, y comienzo a adornarla, a contársela a mis amigos, a mis novios al señor que me vendía un latte. Así comencé a escribir distintas cosas, pero esta historia no podía lograrla escribir. 

»—Pero todo cambió cuando murió mi abuela, pues fui a su sepelio con la explícita misión de ver a mi papá y preguntarle por qué me quiso convencer de que mi mamá no me quería. Ahí, mi papá me pide escuchar su lado de la historia, y me doy cuenta que sus palabras son tan verdaderas como las de mi mamá. Fue en ese momento que pude escribir esta historia sin buenos y malos, sino hechos. 

Habiendo platicado un poco de su proceso de escritura, quise adentrarme en los desafíos que Tamara afrontó para encontrar esta dialéctica de la que habla entre mamá y papá y la dicotomía entre ambos. A esto, ella respondió:

—Este libro que ahora tienen en sus manos es en realidad la segunda versión de la historia. La  primera versión se la enseñé a Ramón Córdoba, la vaca sagrada de los editores en México. Era un hombre espectacular y tuve el honor de llamarlo amigo durante un buen rato. Y cuando le entrego la primera versión de lo que se convertiría en “Nadie nos vio partir”, él me devolvió el manuscrito y me dijo: “Esto es una mierda, Tamara. Tienes una gran voz y una gran pluma, pero no te estás atreviendo. Y un escritor que no se desnuda, no merece ser leído”. Y ese es el consejo que me ha seguido a lo largo de la vida y que me ha permitido dejar de auto-sabotearme. Porque no me atrevía a contar la historia y hablar de la madre adúltera y el conflicto de la comunidad judía. Al querer esconderlo, no funcionaba. Por suerte, Ramón vio algo que le gustó en mi pluma y fue así que comencé a escribir esta novela completamente “desnuda”, lista para escribirla como si nadie la fuese a leer. 

Me pareció un punto muy valioso que como escritor decidí tomar para mí. Creo que es importante desnudarse frente a la página. Continuando con la entrevista, decidí pasar al proceso de adaptar la historia a su serie de Netflix, que en muchas ocaciones es un proceso de reescritura. Lo que quería era que Tamara nos contara un poco cómo fue ver esta historia cobrando vida frente a ella, más considerando la cercanía de la historia a ella. 

—Yo todavía no me la creo, aunque ya es necesario creérmela. La verdad fue algo muy mágico. Claro que hay reglas de escritura, talleres, consejos, pero siempre hay un elemento de magia que hace que una novela te tenga en shock. Cuando se publica “Nadie nos vio partir” de repente me buscan dos productoras con tres días de diferencia, y me dicen que están interesados. Hablo con uno de ellos, y me dicen las reglas. Lo que sucede con estas productoras mexicanas es que ellos te compran el guión y ellos lo mueven para que las grandes productoras como Netflix las compren. A mí una de estas compañías no me dio confianza porque durante la junta que tuvimos, la persona con quien hablé nunca prendió su cámara. Entonces se lo di a la productora Alebrije, y estoy fascinada con ellos, con Mónica Lozano, y de repente me hablan diciendo que Netflix está interesado. 

»—Algo que sí me dijo Netflix es lo mismo que tú me dijiste —dijo Tamara mirándome a mí—. Me dijeron que tenía que entender que era otro lenguaje el audiovisual de una serie al literario. Hay que captar la atención de la audiencia en un tiempo muy corto.  La verdad es que mi novela es prosa literaria de tiempos suaves mientras que en la serie comenzamos con los niños siendo secuestrados en una escena tensa. 

»—Tiene que haber nuevas escenas, escenas eróticas, escena fuertes. Fue bastante interesante, porque Netflix le apostó con todo a esta serie. Le metieron mucho dinero, filmaron en Sudáfrica, en Paris. Nos fuimos mi esposo, mi hijo y yo, y de repente llegamos a Rue de Rivoli y la encontramos cerrada porque todos los coches y la gente que caminaba eran de los años 70s. ¿Qué está pasando? Me pregunto hasta que me doy cuenta que lo que está pasando en mi novela.  La verdad, los primeros guiones que me mandaron me tenían un poco intranquila, pero por suerte, Lucía Puenzo, la directora principal de la serie que además es una excelente guionista, metió mano en el guión y lo convirtió en algo más cercano a lo que yo me imaginaba. 

»—Finalmente, algo muy catártico fue que durante mucho tiempo yo contaba la historia a quien quisiera escucharla; luego comienzo a escribirla, a tallerearla con otras escritoras; luego grabé el audio libro, porque me mandaron castings de voces para el audio libro pero yo decidí grabarlo aunque a la página 4 me suelto en llanto, pero lo logré. Ahora con Netflix, yo asumía que ya había sacado todo lo que tenía que sacar sobre la novela, que cualquier herida ya había quedado cicatrizada. Pero una de las escenas más fuertes, que a la fecha mi mamá no puede contar sin llorar, es cuando nos encuentra en Paris después de un año de no vernos. Los investigadores la mandan a nuestra escuela, pero mi papá había hablado previamente con la directora, diciendo que mi madre estaba loca y que si algún día llegaba, le llamaran inmediatamente. Mi mamá llega, después de un año de no vernos, hecha una loca. La directora llama a mi papá y de repente mi mamá ve desde una ventana como mi papá nos está llevando. Yo estoy parada mientras están filmando esta escena y ver a la niñita que me interpreta, que es una increíble actriz, grita “¡Mamá!” y yo me suelto a llorar.

Si a mí me dieron ganas de llorar mientras escuchaba esta historia, no me imagino como fue para la autora, la persona que tuvo que vivir y revivir esto. Consideré que éste sería un buen momento para tomar un breve descanso. Le dimos a Tamara un vaso de agua y disfrutamos juntos de un par de galletas. 

Reanudando la entrevista, considerando que nuestra revista es un lugar para escritores primerizos o novatos, quería obtener un poco de sabiduría de una escritora como Tamara sobre su proceso, específicamente vinculado al tema de la autoficción. Considero que al escribir autoficción habrá cosas que tengamos que cortar o cosas que tendremos que contar de manera más lineal. A mí me interesaba mucho saber qué consejo podría dar para escritores que buscan contar una historia de su vida y los desafíos que pueden tener cuando se toma únicamente como una novela. 

—Lo único que yo podría decirle a alguien que tiene algo que contar es: cuéntalo, escríbelo. Preocúpate poco por las técnicas, la gramática, por lo menos al principio. Si hay algo importante para ti, cuéntalo, y cuéntalo como tú quieras hacerlo. Suponiendo que eres escritor, yo les diría ponte a escribirla. Eso sí, considero que para ser un buen escritor, es indispensable ser buen lector. Tienes que leer a los clásicos, a las cosas que han trascendido, pues por algo han trascendido. Creo que si lees a los grandes, Dostoyevski, Sylvia Plath, Rosario Castellanos, entonces vas a mejorar. Otra cosa que creo es que es importante meterte a un taller de escritores, o tener escritores que puedan decirte las cosas que tú de primera no vas a notar. “Esto ya lo dijiste”, “Esto es un lugar común” “Esto no funciona”. Otros escritores te van a ayudar a llevar a tu texto a un punto donde pueda ser publicable. 

»—Definitivamente necesitamos buena ortografía y sí necesitamos buenas bases que si un taller no te lo puede dar, hay muchos libros que sí. Un ejemplo es “El camino del artista” de Julia Cameron, Stephen King tiene un libro sobre cómo escribir entre otros muchos. Yo creo que la receta es: tener la víscera de algo que necesitas contar, escribirlo, hacerte de buenas bases, tenes la parte lectora y poder espejearlo con otros escritores. Pero algo importante es tener esas ansias de contar algo. Todos tenemos algo que queremos contar. 

Me parece fascinante la idea que Tamara propone en la que el acto de escribir es un acto conjunto. Debes de apoyarte en los escritores que vinieron antes de ti, los ya publicados, para leer mucho y afinar tu propia pluma, pero también debes buscar a los escritores que están contigo para pedir ayuda y consejo. 

Para finalizar la entrevista, quise preguntarle a Tamara sobre los cambios que hubo en la serie, los cambios al guión o las cosas que ella misma mencionó previamente que le preocupaban sobre versiones tempranas del guión. Mi última pregunta fue para saber de algunos cambios que le gustaron de la serie y algunos cambios que la preocuparon.

—Recuerdo a escritores como Gabriel García Marquez entre muchos que han estado furiosos con sus adaptaciones y agradezco que yo no estoy entre ellos. La verdad  creo que Netflix hizo un gran trabajo. Sí hay algunas cosas que le inventaron, cosas que no existen en la novela que yo no entendí del todo por qué. Pero cuando veo la serie, me doy cuenta que funcionan. Quizá me pasa un poco que no quiero que toquen a “mi bebé”. Pero la realidad es que cuando vendes los derechos, esta parte es algo que va a pasar, pero algo que también es cierto es que ellos son los que saben. Yo no puedo enseñarle a hacer chiles a Herdez. 

»— También la verdad, tuve la suerte de ser escogida por Netflix que la verdad siento que siguen siendo el número 1 en estas cosas. La verdad es que yo que tenía a Netflix, a Lucía Puenzo y Mónica Lozano junto con los increíbles actores que nos interpretan, puedes confiar. La verdad lo que más miedo me daba era la actuación de los niños, pero Marion y Alexander, fueron increíbles. Quizá fue una combinación de su talento, la dirección de Lucía más el ambiente que crearon durante tres meses recorriendo el mundo y filmando, hicieron un trabajo increíble. Creo que ya el siguiente comentario tendrá que venir de quien haya leído el libro. 

»—Algo que sí podría recomendar es que primero se lea el libro, porque creo que es más amplio mientras que la serie decidió enfocarse en una parte más específica. Yo considero que el libro abarca más. Pero a mí sólo me queda esperar a ver qué dice el público. 

Una pregunta que nos surgió mientras escuchábamos a Tamara hablar era: ¿cómo conciliar los cambios que se hacen a tu novela en una adaptación?

—Pues creo que si el libro es muy bueno y la serie es muy buena ayuda a soltar. Sabiendo que estás en buenas manos y buscando que la novela se lea, sabes que una serie puede generar ventas, traducciones, y demás. Creo que saber eso y confiando en el equipo de la serie, es sencillo conciliar estos cambios.

LAS RECOMENDACIONES DE TAMARA:

  • Crimen y castigo — Fyodr Dostoyevski
  • El camino del artista — Julia Cameron
  • El pájaro que da cuerda al mundo — Haruki Murakami
  • El salvaje — Guillermo Arriaga
  • Hamlet — William Shakespeare
  • Hermanos Karamazov — Fyodr Dostoyevski
  • Macbeth —William Shakespeare
  • Rey Lear  — William Shakespeare
  • Tokyo Blues — Haruki Murakami

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