Yael Iván Salmerón Angón
—¿Por qué lo hizo?
—¿Tiene hijos?
—Sí, por eso sé que no mataría a mi propia familia.
—Déjeme plantear un escenario, señor policía; usted sabe que morirá, ya tiene ochenta años, es un pobre viejo que espera el dulce beso de la muerte como alivio a todas las enfermedades que le aquejan. ¿Cómo le gustaría morir?
—Eso no dará una respuesta a mi pregunta.
—Lo dará, solo déjeme explicarle por qué esta pregunta es importante. Yo preferiría morir con un infarto fulminante mientras duermo, una muerte rápida, sin dolor y donde mi cuerpo se iría casi intacto de cómo llegó a este mundo. A lo largo de mi vida no he escuchado a nadie decir que quiere morir quemado, torturado, ahogado o con un método que implique sufrimiento previo a su final.
—Usted mató a su familia, nadie quiere ser asesinado por su padre, marido o abuelo. ¿Es una buena forma de morir?
—Tiene dos opciones, señor policía, una muere rápido y en la otra es torturado. ¿Cuál elige?
—Gracias a Dios no estoy en esa posición, no tengo por qué responder a una pregunta tan idiota.
—Yo sí lo estuve, un grupo criminal entraría a mi casa para matar a mi familia, no sin antes violar a mi esposa e hija, llevarse a mi nieto y golpearme hasta la muerte, si bien nos iba. Tomé la decisión de acabar con la vida de todos antes de que ellos lo hicieran. Mi familia irá al cielo y yo al infierno, pero les ahorré un enorme sufrimiento.
—Y ahora está aquí con un policía que trabaja para ese grupo delictivo.
—Lo supuse.
—¿Por qué?
—Son seres infernales, qué más puede ser, y no se dejarán ganar por un anciano.—
—Eso de los seres no existe, señor, son solo hombres, hombres con mucho dinero.—
—No lo sé, solo tengo fe y ganas de morir pronto. Será bueno que me quiten la vida.
—Maldito viejo loco.
—¿Cómo lo harán? Tengo la duda.
—Su compañero de celda ya lo está esperando.
—Le agradezco.
—¿Qué agradece?
—Hoy se termina mi verdadero sufrimiento y en una de esas Dios me perdona por lo que le hice a mi familia.
—Siga con la esperanza, en una de esas se le hace realidad. Lo siento mucho.

