Marisol Ramírez Cruz
Regresas a tomar lo que siempre ha sido tuyo—
tomas posesión de mi cuerpo, haces de mi carne
tan sólo un vilipendio
entre tus caninos desgastados
el silencio y el invento.
Todavía cortan, todavía destajas
con tu misma furia de siempre.
Nunca he dicho que me ha sido dada tu ausencia
pero había olvidado cómo se sentía
la tristeza atrapada
entre las muelas.
Dolor, no puedo desprenderte
del origen de mi cuerpo.
Dolor, ya te has alimentado tantas veces
de esta cruz de vértebras
que se desarma por el duelo.
Y tantas veces
has hecho minucias de mi soma.
Y tantas veces
te has hecho refugio
entre mis huesos.
Y tantas veces
he sido el altar de tus muertos.

