Fotografía de la periféria

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Un momento en pausa ante la contemplación de una fotografía donde se muestra una mujer en una camioneta, cuyo rostro es cubierto por un espejo mientras se maquilla. Nada particular, una escena que hemos visto cientos de veces, pero en esa obra, nos hace detenernos. Esa es la magia de la fotógrafa Sonia Madrigal, quien documenta la vida cotidiana en la periferia, una realidad que le pertenece al ser originaria de Nezahualcóyotl (Estado de México).

Su obra nos invita a la reflexión sobre la periferia, su territorio y sus habitantes. Por ejemplo, en su serie Tiempos muertos (ganadora del tercer lugar en el London Street Photography Festival (LSPF) 2020.) nos hace analizar el transporte público, así como los grandes trayectos que deben atravesar todos los días de aquellos que viven a las afueras de la ciudad de México, para poder acceder a la cultura, la educación o un trabajo digno. Donde sus hogares se vuelven alojamientos, lugares donde nadie habita, sólo se duerme. 

 Aunque su obra de más impacto, en mi opinión, es su proyecto multidisciplinario La muerte sale por oriente, que hace referencia a la violencia y los feminicidios ocurridos en el Estado de México. Este se divide en tres: fotografía documental de manifestaciones y otras acciones colectivas; mapeo de los feminicidios, en colaboración con otras activistas; y la intervención del espacio. Este último, muestra un espejo con la silueta en forma de una mujer en terrenos desolados. Enfatiza la vulnerabilidad de las mujeres que a diario tienen que pasar por estos caminos, esperando que la suerte o Dios esté de su lado y puedan regresar a casa, aunque algunas no lo lograrán y serán otra noticia más en la nota roja.

Adicionalmente, por tratarse de un espejo, me parece una invitación al espectador a tener un diálogo. Quien al verse reflejado se vuelve parte de la obra, como si nosotros fuéramos parte del problema, y la silueta nos confrontara. Al ser mujer que vive en este mismo país, encuentro esta pieza como un recordatorio de mi propia fragilidad, creando una especie de pánico silencioso. 

Por todo lo anterior, podemos decir que la fotografía de Sonia Madrigal va más allá de un documental sobre la periferia, es una obra de arte, que denuncia y cuestiona la realidad, la suya y la de todas las personas a su alrededor. Desde mi punto de vista, es el objetivo de la fotografía, demostrar la verdad, por más cruda que esta sea.    

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