Poemas

ANA LUISA HERNÁNDEZ


dicen que el tiempo todo lo cura
y sí y no.
podrá curar, pero al pasar destruye, raspa.
aquí el predicamento está
en dejarlo penetrar, por su aspereza
que erosiona acantilados.
sí cura, pero que difícil
no ponerle resistencia y solamente
dejarse acariciar por piel de lija
las entrañas.
desgastarse los tatuajes
dulces besos, las promesas,
el rubor de las mordidas y las gotas
que constantes caen y horadan
tu recuerdo.
hoy por fin, me desprendí de ti,
camino hacia mi casa en carne viva.

vacía, vacía, vacía…

minaste una huella tan profunda
que no supe llenar más que con flores
cueva triste, inexplorada, un árbol hueco,
que sin gran vacilación del pensamiento
dichosa, simplemente, ofertaría
de hogar para mamíferos del bosque
que busquen refugiarse del invierno
y que así su aliento
y que así sus cuerpos
den tibieza, a la muralla helada: mi centro
porque quiero que haya vida en mi vacío…
pero nunca otro hombre.

no me asomaré jamás por la ventana
seguiré bordando muros afelpados
que mutilen los rumores de fuera
que me cubran al rasgarse mis candados.
aquí en esta cajita de muñecas
vivieron mis padres,
quedan mis vivencias
yo sigo aquí bordando,
tejiendo
abrazos largos para el invierno
que el clima aquí no perdona
ni los hombres, ni los huertos.
no logro fugarme,
ya no lo intento
que llueven cuerpos y detrimento

se encharcan los camellones,
se escurren los jornaleros.

ya es tarde
¿ya lo vieron?
está inundándose el aeropuerto
entonces, pienso:
Dios no llegará esta noche…

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