NIX
Grabamos con nuestros ojos
el paso de los días y
los guardamos en nuestra alma,
ocultamos las grietas en nuestra pared
con recuerdos ya olvidados,
al cerrar los ojos
veo las grabaciones de mi vida,
mis pasos hacia el fin,
el duelo de lo que nunca llegó.
Pequeñas partes de locura
están en mis latidos,
los momentos que vemos como una película
nos esculpieron,
somos una tienda de antigüedades,
nuestro lente perdió enfoque,
tejimos memorias
que se encendieran fácilmente,
cortamos las imágenes que no nos gustan,
pero esas son las que más nos atormentan,
grabamos uno ocaso
que resultó ser el nuestro.
Se disuelven estas letras
y por la ventana entra
el aroma de la muerte,
el mar le teme al hombre,
por eso trata de huir de él
cuando camina por su orilla,
llegando a casa, de nuestras bolsas sacamos
las piedras que cargamos
y hemos coleccionado de esta vida,
Tu felicidad se esconde
detrás de ese rostro triste,
entre libros viejos,
zapatos desordenados,
trastes sucios,
llora tu sombra
y ríe en el vacío.
Mi alter ego me asoma
al borde del precipicio,
al borde del mundo,
juntos nos preguntamos por su profundidad,
asomamos una pierna
y reímos con la muerte,
en este lugar oscurece temprano
y se puede ver hombres muertos señalándome,
no logras distinguir quién observa a quíen
desde el fondo.
En esta vida que es una constante caída
perecemos siempre
en el mismo lugar.
Nos Desvanecemos a cada paso que damos
nos esfumamos con el viento,
como las personas al palidecer
se disipa el tiempo,
se derriten las emociones,
en la tranquilidad de lo eterno,
en la locura de las siluetas
que andan por las calles
y los colores de su alma atenuarse.
