ALBERTO ADÁN
Poema 1
Afligida del barranco,
tú morabas lo alto.
Despeñándote
tu cuerpo se flageló al rodar encima de los cardos.
Te degradas
porque no recogieron tu cadáver
ni hubo sollozo
vertido en esta piedra que olvida al agua.
No recogí tu mano muerta,
negándote mi afecto.
Pero ahora que se lamenta el aire rabiosamente iluminado
desintegro mis labios,
reverberando tus exequias.
Poema 2
Yo que nunca vertí la rosa de la sal
estigmatizo con tu rostro mi memoria.
Has muerto
y tu pulso que transitaba al silencio
fue un pájaro desplomándose en la noche.
Como una santa yaces entre lilas muertas
tras desvanecerte
en la carne necrótica del cielo.
En este sepulcro
te rememora la florescencia del lamento.

