Tarot #3: El misterio de La Sacerdotiza

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JAVIER DÍAZ

Confesión autorial: llevo una buena parte de mi vida creyendo que todo en este mundo está conectado, que hay algo intrínseco en la existencia misma que enlaza cada objeto, persona, animal y pensamiento que transcurre por la realidad; y lo creo a tal grado que siempre ha de llegar el punto en que cuestiono mi propia vida, pues implica pensar en el impacto de nuestras acciones hacia nosotros mismos y hacia las demás personas; es debatir conmigo mismo sobre el libre albedrío y el determinismo. ¿Soy dueño de mi destino o sólo transito una vía ya establecida? Entonces me respondo que quizá sólo controlamos un ínfimo porcentaje de nuestra vida; el resto depende de los demás, y pienso en futuros alternos, realidades paralelas, posibilidades que pudieron suceder de haberse tomado las decisiones adecuadas para ello, u ocurrido los eventos necesarios para desbloquear los caminos. ¿Mi vida siempre debió ocurrir de la forma en que lo ha hecho hasta ahora? ¿Sí son los tiempos de Dios perfectos o sólo es una expresión que nos decimos para apaciguar nuestras dudas?

Si has llegado hasta aquí, lector, quizá pienses que estoy divagando, pero te aseguro que no soy el único que piensa esto. Por algo hay quienes intentan unificar la Teoría de la Relatividad con la Mecánica Cuántica, pero hasta el momento no han hallado el elemento o alcanzado la compresión de la realidad que permita dicho objetivo. Por algo se habla del Efecto Dominó y Efecto Mariposa: una simple acción que puede desencadenar grandes hechos históricos. Por esas mismas razones existe la leyenda del hilo rojo del destino, que dice que nuestro dedo meñique se halla atado a un hilo rojo que nos conecta con nuestro amor verdadero o, al menos, esa es la versión que conozco.

Una serie del 2012, Touch, producida por Tim Kring, extiende o quizá recupera la versión original de esta leyenda, pues al inicio nos explica que el hilo lo llevamos en nuestro tobillo, y nos conecta con aquellas personas que estamos destinados a encontrar en nuestro camino. En ambas leyendas, el hilo podrá estirarse, encogerse, pero jamás se rompe. ¿Las coincidencias existen o se trata de lo inevitable? Sólo basta con el primer capítulo para cuestionarse la vida. Está la historia del protagonista, Martin, cuyo hijo, Jake, es autista y está obsesionado con los números. De repente hay una secuencia númerica que predomina el episodio: 3-1-8. En cada acción que realiza Martin, esos tres dígitos aparecen, como si fueran señales de una ruta. Martin, atento a las pistas, cree que ha fallado, pero pronto se le revela que cumplió su misión. En paralelo, un celular une a una cantante amateur de Irlanda que desea convertirse en una superestrella, un joven de Bagdad cuya familia ha perdido su único sustento, un hombre de negocios que desea conservar los últimos recuerdos que tiene de su hija y un par de sexoservidoras japonesas curiosas. Totales desconocidos, pero cuyas acciones se ven entrelazadas. Se ha dicho que podemos estar en el lugar y momento equivocado, o correcto, pero ¿qué tal si estamos en dónde debemos estar?

El cómo la serie Touch retrata a lo largo de la primera temporada esta conexión me recuerda a la Teoría de los seis grados de separación, que comparte título en inglés con una canción de The Script (Six degrees of separation), mas no su contenido. La teoría dice que cualquier persona puede estar conectada a otra por medio de otros cinco intermediarios. Es decir, que cualquiera de nosotros está a cinco contactos de conocer a su artista favorito, a un político, a un deportista renombrado, a un creador de contenido, etcétera. Si has leído hasta aquí, debes estar preguntándote qué tiene que ver todo esto con el Tarot. Bastante hasta donde mi compresión sabe.

En literatura existe el tropo del viaje del héroe, diferentes etapas por las cuales el protagonista ha de pasar para cumplir la aventura que emprendió. En el Tarot está el viaje del Loco, representación del viaje que realizamos en nuestro transcurso por la vida, en el cual los arcanos mayores simbolizan etapas y experiencias que hemos de vivir para alcanzar la totalidad del ser. El canto del Loco es el llamado a la aventura. La sabiduría del Mago se da en el encuentro con el mentor. Luego ha de cruzarse el primer umbral: entrar en lo desconocido,  en la oscuridad, en la sombra, todos campos de La Sacerdotisa. Para el Rider-Waite, ella representa misterio, el inconsciente, el potencial, la inacción, pero no como pereza, sino como paciencia. Por ello aparece sentada con su manto azul en medio de dos columnas: una de color negro con una letra B (Boaz) a su derecha; la otra, de color blanco y con la letra J (Jachin) a su izquierda. Oscuridad y luz; la división consciente/inconsciente. A sus pies, una figura que recuerda al cuarto menguante de la luna. Quizá por esta figura en el Golden Dawn la sacerdotisa representa el cambio; la fluctuación para el bien o el mal; el acto de crecer o achicarse; alteración. Por ello, en el dibujo de este mazo, está una mujer de pie, ataviada con prendas azules, lleva sobre su cabeza una tiara plateada en forma de medialuna, y en sus manos sostiene una copa, símbolo del elemento agua, contenedor de las emociones. Si El Mago es un recordatorio de que tenemos en nuestras manos el poder para alcanzar nuestro máximo potencial, La Sacerdotisa nos invita a despertarlo; a explorar los talentos ocultos, no sólo por medio del entrenamiento y la práctica, también por el simple acto de creer en nosotros mismos, de confiar que tenemos la capacidad para lograr lo que nos propongamos, de escuchar nuestra voz interior, al instinto, presentimiento, intuición o como uno desee llamarlo. Porque si somos dueños de nuestro propio destino, entonces servirá para abrir puertas y crear oportunidades que nos acerquen a cumplir nuestros anhelos, o evitará que nos desviemos del camino que nos hemos propuesto. Pero si todo está predeterminado, entonces nos guiará hacia situaciones, lugares y personas que nos preparen para el futuro y sus pruebas.

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