Fuerza de atracción

ANÓNIMO

Esta es una interpretación simultánea: el tema “Forces of Attraction” de Jóhann Jóhannsson y el papel del mismo en la película La Teoría del Todo, del director James Marsh. La escena en cuestión ocurre en el instante 1:09:50 de la película.

El tiempo se detiene en la necesidad y en la aprobación de apoyo. Es en ese contexto donde suena Forces of Attraction. Es la conexión entre dos personas, más allá del contacto físico, más allá de la mirada de complicidad y comprensión entre dos individuos que han aprendido a entenderse a pesar de las dificultades que la vida les ha puesto.

Es cuando el ruido de las olas introduce al piano: tres acordes y una melodía en bucle que sirve como unión entre el reposo, un paso que parece en falso, pero que es el sostén de un sol que representa un nuevo amanecer. Es una unión que se puede sentir con aquellos con los que compartes un vínculo. Es la comodidad del calor humano irradiado por quienes te rodean y te motivan a sentir el agua en tus pies.

Y esa unión se refuerza con una guitarra que retoma las notas del piano, que acaba de cambiar su progresión. Se añade un nuevo acorde; la melodía permanece en las mismas notas, pero un nuevo bajo se integra: un sí que expresa la aceptación de una nueva interacción en estas fuerzas de atracción, un amigo. Un amigo que no solo llega a capturar esa unión familiar, sino a integrarse a ella. El frío del agua en los pies y la inmensidad del mar al frente solo confirman cómo, entre todo lo que nos rodea, esos lazos pueden ser irrompibles. 

Y entonces todo fluye, tienes un amigo preguntándote si estás bien, a tu pareja tomando el aire y apreciando la inmensidad junto a ti.

Y todo sigue avanzando. Las cuerdas confirman desde el crescendo la unión con los seres queridos, pero también exponen la fragilidad que implica apoyarte en alguien más para poder apreciar todo alrededor. Sin embargo, los violines no generan tensión; al contrario. La quinta justa en la que termina esa primera frase es de los intervalos más sólidos y estables en la música. El silencio de los violines, que da paso al tema principal que se venía escuchando desde el inicio, implica la absorción de este nuevo amigo en toda la interacción de fuerzas, tan bien integrado como para pedir su ayuda ante necesidades básicas, y saber que puede cargar el peso que eso conlleva. 

Y volvemos al si, con el piano en sus notas más altas, denotando ternura y aceptación dentro de la familia, complicidad y refugio cuando es necesario resguardarse, incluso cuando necesitas que alguien te cubra. La melodía llega a un estado tan esencial que el piano se queda con un bajo extendido, con una dinámica de waltz, mientras la guitarra refuerza el conjunto, preparando de nuevo la entrada de las cuerdas que ya habíamos escuchado. Ahora todo es familiar: todas son figuras presentes e importantes dentro del círculo. Hay admiración mutua, hay cariño, miradas que se cruzan, de esas que dicen mucho más que cualquier palabra. El barco ya tiene un guía; ya no hay navegación sin apoyo. 

Los lazos formados trascienden hasta la cotidianidad: la luz que entra por la ventana, el sabor del vino que ahora disfrutan juntos y  la pasión e intimidad de escuchar la música que viene del corazón. Esos lazos son más fuertes y más profundos que antes, ya no es solo cuestión de fuerzas, ya no se trata solo de interacción entre partículas elementales o entre cuerpos tan grandes como los planetas y galaxias, es un gesto de cariño y compañía, es una cercanía que tiende a la unión y a la paz, al amor y la complicidad que está ahí desde el principio, cuando el tiempo se detuvo.

- Advertisement -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí