KEVIN ALEJANDRO TORRES
Detecto tu figura acercándose.
Llegas de repente como la primera vez
y al igual que aquella,
purificas las aguas contaminadas
que estancan mi corazón.
Eres desfibrilador que me reanima,
elevando los más débiles latidos.
Aquí en esta pradera de inquietudes
quiero descansar sin remordimiento.
Dormir en la suavidad de tus manos,
perderme en el laberinto de tus pupilas.
El arrullo de tu voz,
delicada melodía que ensordece
el eco de las preocupaciones.
Vuelvo a nacer
tras el roce de tus labios
y el sabor de tu alma.
Eres eclipse lunar.
Me cobijas con luz cobriza,
intensa y bella
como el aspecto deslumbrante
del rubí más hermoso.
Deleitas la mirada
con tu piel carmesí.
Tu tierno rubor,
piedra preciosa
que la vida me regaló
cuando menos te busqué,
pero más te deseaba
como a ninguna otra gema.
