Reseña de: «No soy el único» de Daniel Hurtado

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CLAUDIA XCARET

No soy el único (2024) es el primer poemario del michoacano Daniel Hurtado. De la editorial Los libros del perro, el libro se divide en cuatro secciones: “Ovejas arcoíris”, “Un parche de piel permanente crece sobre una herida”, “Escorpiones” y “Como bolsas raídas de mandado”. 

En su primer poema (“I”), comienza por establecer la identidad de la voz poética: “No soy un hombre […], no en la medida que dicta la norma” (14). Así, establece la realidad de los roles de género que todavía permean la sociedad mexicana. Su segundo poema (“II”), establece el entorno: la familia tradicional se dibuja con imágenes como “el comedor de parota” (15), una de las maderas más tradicionales, de las que nuestras familias compran ya que duran mucho en lugar de abrazar los cambios. El comedor de parota nos dice: no queremos cambiar, somos una familia tradicional y tú no cabes. 

La poesía de Daniel te conmueve mediante las claras imágenes que construyen sus versos: “el que dormía afuera de las puertas con un peluche en los brazos mientras el mármol me congelaba los poros”. A lo largo del poemario, la palabra “roto” se utiliza como metáfora de “homosexual”. La voz poética rota trata de encajar con los ideales impuestos, pero todo lo que hace, lo hace desde su rotura, y es por eso que es capaz de encontrar al crush infantil en la cancha de futbol, un deporte asociado a la masculinidad, porque es capaz de apropiarse de lo que lo lastima y que “minúsculos pedazos de cristal […] se [conviertan] en una bola disco” (19). La voz poética no sólo resiste, sino que se reapropia de los espacios impuestos: del campo de fútbol o del teibol

Así también, se reapropia de las palabras que usan contra la comunidad lgbtqia+, hace suya la lengua en poemas como “Desperdicio” (27) y “Las tres F” (29). La sección “Un parche de piel permanente que crece sobre la herida” nos invita a cuestionarnos no solo el lenguaje cotidiano con el que nos construimos, sino la complejidad de la construcción del género masculino en el que se “[debe] ser […] pero no tanto”.

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